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LA EDUCACIÓN DE LOS SENTIDOS, ES LA GARANTIA CON LA CUAL PODREMOS AFIRMAR QUE EXISTE UNA ACTO EDUCATIVO QUE APUNTE A LA REFLEXIÓN DE LAS SENSACIONES


Para Humé todo el conocimiento que tenemos del mundo pasa a través de nuestros sentidos y al respecto afirma “A las percepciones que penetran con más fuerza y violencia llamamos impresiones, y comprendemos bajo este nombre todas nuestras sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma” (Humé, 2001 p.20) según Humé a partir de nuestras experiencias elaboramos nuestras ideas por lo tanto no es posible tener ideas innatas o a priori así como lo afirman los primeros filósofos empiristas. 
Y este postulado recobra  mucho sentido cuando llevamos nuestra mirada al pasado y analizamos nuestros primeros momentos en el mundo pues al nacer todo es un caos sensorial y el “primero de los sentidos en orden de aparición es el tacto, ya desde la etapa fetal merced a los ritmos de desplazamiento, los movimientos; luego, en el contacto con la madre o la nodriza, el niño toma conciencia de sus limitaciones, de lo que es” (p. 26) sin embargo nuestros sentidos solo nos dan una imagen parcial del mundo como más adelante lo descubriría Kant e introduciría su método racional para la explicación del mismo.

Pero mucho antes Platón también nos advertía sobre las trampas en las que podíamos caer si le confiábamos la realidad del mundo a nuestros sentidos. En el fedón dice: “El alma razona con mayor perfección cuando no la perturban la audición ni la visión, ni dolor ni placer alguno; cuando por el contrario, se concentra lo más posible en sí misma y manda, alegremente, a pasear al cuerpo”.

Bajo el anterior postulado es necesario crear una epistemología entorno a la educación de los sentidos para que estos no solo se entreguen banalmente al disfrute y goce del placer si no que por el contrario hagan parte fundamental de un acto educativo que plantee una reflexión constante sobre lo que es bello y  estético en el arte como proceso de desarrollo de percepción y sensibilidad de la realidad del mundo del educando, en  “esta reflexión permanente sobre las sensaciones que pone en juicio el gusto,  siempre tiene en juego el sujeto, pero solamente el sujeto que recibe”.
Es el reconocimiento y la reflexión de lo senos-perceptivo lo que va a permitir potenciar en los estudiantes  su creatividad artística.


BIBLIOGRAFIA

- Los laberintos del placer y del cerebro, documento introducción, aspirando a no ser feliz
- La derrota del pensamiento, el deber de ser feliz (Carlos Gonzales)
- La biología de amar (Humberto Maturana)

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